Gauche Divine

7 05 2010

Más voyeur que fotógrafo, Oriol Maspons retrataba a bellezas de los años 60 y principios de los 70 para disfrutar de los encantos de las muchachas. Creo que a día de hoy aún debe reírse cuando se acuerda de lo que le llevó a ser un prestigioso fotógrafo. Si algo me llamó la atención de Maspons fue su idea de la fotografía o de la no-fotografía ya que, según dice, no creía en ese término. Para él, lo importante es aquello que se retrata y no el retrato en sí y eso me parece fascinante.

Todo el mundo tiene obsesión por el resultado de la fotografía, ahí el gran éxito de programas de retoque como photoshop entre otros muchos. Y no es que esté en contra del retoque pero no me parece que ese sea el objetivo del retrato. La vida real es bella por sí sola, no le hace falta más. Quitar luz, poner contraste, recortar un brazo, quitar vello…resultado: esto no es lo que yo he fotografiado.

Maspons denunció un tipo de fotografía llamada pictorialista que sólo trataba de conseguir galardones dentro de una estructura de jurados de concurso. Aunque quizá no tenga mucho que ver con lo que yo estoy diciendo, a mi me parece que va bastante de la mano. Y es que a día de hoy cualquiera consigue un bonito resultado en su fotografía y parece ser que eso es lo único que importa, pero no nos engañemos, todavía siguen siendo muy pocos los que son capaces de captar una buena imagen.